Roberto García, director periodístico de Ámbito Financiero entre 1983 y 2008, murió tras una extensa enfermedad. Tenía 81 años. Su entierro se realizará este domingo a las 15:30 en un cementerio privado de la zona norte del Gran Buenos Aires; no habrá velatorio.

Nacido el 2 de junio de 1945, García estudió Derecho hasta los 20 años, cuando abandonó la carrera universitaria para dedicarse al periodismo. Sus primeros pasos en el oficio los dio en La Opinión, donde coincidió con Julio Ramos. Ese vínculo los reunió nuevamente en Ámbito Financiero, medio fundado en 1976 en el que García fue mano derecha de Ramos desde 1981. Fue uno de los pocos integrantes de la redacción a quienes Ramos trató de "tú", y era quien quedaba a cargo de la línea editorial cuando el director histórico se ausentaba.

Una carrera de seis décadas

A lo largo de seis décadas en el oficio, García cubrió algunos de los momentos más relevantes de la historia reciente del país. Según las fuentes consultadas por Ámbito, anticipó el Pacto de Olivos y la reforma constitucional de 1994, publicó en tapa el Plan Austral antes de que se conociera su nombre y evitó adelantar la primicia del desembarco argentino en Malvinas. También se desempeñó en televisión, donde condujo su propio ciclo en Canal 26.

Entre los reconocimientos a su trayectoria figuran el Premio Konex y su incorporación a la Academia Nacional de Periodismo.

Las "Charlas de Quincho" y su marca en el periodismo argentino

Junto a Julio Ramos, García impulsó las "Charlas de Quincho", una sección semanal de Ámbito que se convirtió en referencia del periodismo político y social argentino. El espacio combinaba información política de alto nivel con el relato de eventos sociales, cenas y encuentros informales de la dirigencia. El formato fue adoptado posteriormente por otros medios del país.

Quienes trabajaron con él recuerdan la sección como un vehículo para entrenar la mirada periodística. La periodista Liliana Franco, acreditada en Casa Rosada, describió una escena que considera representativa: durante la cobertura de un coloquio en Bariloche, García le preguntó de qué tela era el vestido de una diputada que ella había mencionado. "Para él nunca alcanzaba con una descripción superficial. Siempre quería un dato más", recordó.

Exigencia y legado en la redacción

Colegas y excolaboradores coinciden en describir a García como un jefe riguroso y exigente, cuya metodología de trabajo dejó marca en varias generaciones de periodistas. Florencia Arbeleche, exeditora de Ámbito Nacional, señaló que ejerció su rol "con una rigurosidad inflexible y una enorme pasión por el oficio". Ignacio Zuleta, exjefe de Política del diario, lo definió como alguien en quien "se duda si nació para ser periodista, o si el periodismo se inventó para él".

Horacio Alonso, exeditor del diario, recordó que el propio Ramos solía decir en reuniones de redacción, entre risas, que "Roberto García es más malo que yo", en alusión al estilo severo que ambos compartían para conducir periodistas.

García también fue señalado por su proximidad con figuras del poder político y económico: compartió partidos de golf con sindicalistas, de tenis con Carlos Menem en la quinta de Olivos, y fue padrino de dirigentes nacionales. Esa cercanía, según las fuentes del propio Ámbito, le permitió acceder a información de primera mano, aunque también implicó que, con el tiempo, formara parte del entorno que cubría.

Lo sobreviven su esposa Mónica y sus hijos Leandro, Malena, Solange, Álvaro y Javier.